miércoles, 3 de junio de 2009

Descanso


En el suelo, desmadejada, rota por el dolor; su cara, oculta por su oscura melena despeinada; la mejilla ardiendo, contra la fría baldosa húmeda por la salitre de sus ojos; las manos en el regazo; el camisón, teñido de sangre; las venas, abiertas a mordiscos de desesperación; las palabras, los gritos, clavados al paladar; el dolor, invisible, oscuro, profundo, penetrante como un clavo al rojo vivo; los ojos abiertos, la mirada desnuda y triste. No ve nada, no ve a nadie, sólo oscuridad y su propia vida carente de sentido. La certeza de que nadie vendrá a rescatarla, nadie la protegerá, nadie la mecerá entre sus brazos, nadie la extrañará. No. Nadie. No a ella. Es el fin. Es…

Añoranza


Extraño tus ojos llenos de vida y deseo, turbadores, penetrantes hasta el punto de casi herirme.

Echo de menos tus labios, suaves, sensuales, que sacian la sed que tu sola presencia torna en insoportable.

Añoro tu cuello y el olor que lo acompaña, inconfundible, sensual, y reposar mi nariz en ese huequecito que se forma en el punto exacto en el que cuello y hombro se funden para poder aspirar tu aroma.

Echo en falta tus brazos, que me amarran como cuerdas a tu cuerpo; y esas manos sabias, con su costumbre de recordarme mientras duermen que mis pechos han sido hechos a su medida.

...



martes, 26 de mayo de 2009

Regalos


“Nunca cambies, te quiero tal y como eres”; un poema, escrito en Bic azul, y en el que estas palabras aparecen subrayadas abre el libro que me has prestado estos días; letras cuidadas, con formas femeninas y olor a sentimiento de cuya existencia, probablemente, te has olvidado. Un recuerdo difuso en la memoria de tus años, como tantos otros, como tantas otras; mujeres que han regalado parte de sí mismas en forma de objetos con la esperanza de perdurar en un corazón destinado a una soledad autoimpuesta y deseada.
Temo convertirme en una de ellas, una de tantas, una más, igual a todo en ellas, también en eso, y procurar llenar de mí tu casa ante la imposibilidad de alojarme en un huequecito de tu ventrículo izquierdo. Quizá por eso nunca te hago regalos.

Despertar


Hoy me despertado con una pregunta en los labios; parece que, como tantas otras, era tímida y miedosa pues ha preferido seguir observando, al mundo y a ti-causa última de su nacimiento-, desde los barrotes de mis incisivos. Puede que en otra vida, ahora lejana, haya oído la frase más famosa de Neruda y crea ser mucho más cara a ti si renuncia a sí misma… Quizá sólo se haya quedado embelesada al verte durmiendo y se haya olvidado de que existía.

domingo, 24 de mayo de 2009

Sueños


Esta noche he soñado mil vidas distintas en otros tantos sueños, alentadores, aterradores, sorprendentes, inquietantes, llenos de mis más oscuros temores y mis más secretos deseos... y de ti, a quien más deseo en la lejanía y a quien rehuyo con más ferocidad en las distancias cortas.